Mujeres protagonistas

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*Por María Antonia Conti

Sobre la autora:

Escritora. Artista Plástica 

Formación: Licenciada en Trabajo Social. Especialista Universitaria en organizaciones de la Economía Social (Post-grado)

Antecedentes laborales: Asesora en proyectos de investigación (Tesis y otros). Participación en talleres literarios y de pintura a nivel local y nacional. 

Premiada en narrativa (cuentos y poemas) y en obras pictóricas. 


 

“Algunas de los relatos cuentan historias de personas que luego de atravesar procesos clínicos, psicológicos y sociales complicados, tienen recursos propios para superarse.
La lectura de cada uno de ellos permitirá  conocer las diferentes realidades que les toca vivir a los protagonistas.
A través de las historias que se presentan, el lector podrá identificarse con alguno de los personajes, quienes en circunstancias difíciles desarrollan recursos que se encontraban latentes dentro de sí mismos y que ellos desconocían tenerlos, hasta el momento”
María Antonia Conti (Tona)

A continuación les compartimos el cuento: Mujeres protagonistas. (www.lachicaquelee.com fue autorizada por María Antonia Conti para publicar su obra. ¡Estamos muy agradecidas!) Este cuento recibió la primera mención Concurso Facultad de Cs.Ec. y sociales, La Plata, Buenos Aires.

Es uno de los relatos ganadores del Concurso literario “Mayores con Derechos” Año 2019 e integra la obra MAYORES CON DERECHOS 

La Secretaría Legislativa de la Cámara de Diputados de la Pcia. de Buenos Aires editó, en formato papel y digital, la obra Mayores con Derechos. La obra está compuesta por los cuentos breves que obtuvieron premios y menciones en el certamen organizado por la Mesa de Trabajo de Personas Mayores de la UNLP, con el objeto de promover, problematizar y visibilizar a través de la literatura temas relacionados con las personas mayores, el ejercicio de sus derechos y las situaciones de vulneración de los mismos.

Los cuentos se difunden en  distintos ámbitos educativos, sociales, culturales, entre otros. Se suben en plataformas online de la Mesa y de los espacios que la integran, con la intención de que puedan ser leídos y compartidos.

📚 Mujeres protagonistas

Adelaida Aguilera  tiene 78 años. Vive sola en su departamento, ubicado en La Perla uno de los barrios de Mar del Plata, cercano al centro de la ciudad.

Es muy temprano, apenas comienza a amanecer.  El sol se asoma por el horizonte,  lo que permite darle unos minutos más de oscuridad a la ciudad. 

Adelaida se ha tomado un tiempo para admirar la belleza de este día,  como habitualmente lo hace. 

La claridad de la mañana se filtra por la ventana. Al levantar la persiana,  las  flores de la enredadera de la casa vecina, se ven desde su ventana. 

Se escucha  la música de una radio a lo lejos. Los acordes de “La Vida es un Carnaval” cantada por Celia Cruz, la entusiasman y Adelaida comienza a moverse al ritmo de la música. 

En el reloj de su cuarto son las ocho de la mañana. Camina con lentitud y ayudándose con su bastón avanza hacia la cocina. Ella padece trastornos de deambulación, provocados por la osteoartritis de ambas rodillas. 

Ha quedado viuda hace tres años, luego de un prolongado matrimonio con Domingo, con el que estuvieron juntos desde muy jóvenes. 

Adelaida siempre ha sido muy activa y desea seguir siéndolo, pero sus dolores la limitan.  

En este instante piensa en sus propias vigilias, en las que siempre están presentes sus deseos de pintar, de crear…de reforzar ese talento que todos dicen que tiene. 

Desde pequeña ha sido una niña imaginativa, aunque ella cree que ha perdido esa cualidad.  Recuerda a sus padres quienes siempre la estimularon, permitiéndole explorar con libertad, apoyándola en hacer lo que deseaba.  Piensa en sus maestros quienes le rescataron su perseverancia, su  poder de concentración y su optimismo para lograr sus objetivos.

Hoy siente rabia  por sus dolores, está enojada por la evolución de su patología. Piensa que no es justo que le suceda. Está acobardada por tantos estudios médicos, por las interminables interconsultas y la batería de medicamentos indicados. Tiene bronca por lo que le  pasa.  Adelaida desea “hacer cosas” y piensa que está limitada justo a esta altura de su vida en que desea disfrutar cada momento. 

Sus pensamientos la transportan a lugares a los que no puede ir físicamente, su memoria la lleva hacia atrás en el tiempo, su inteligencia le anticipa actividades futuras.

El sonido del timbre, la sobresalta… ha llegado su vecina Rosa quien en su tiempo libre la ayuda en las tareas del hogar.  

Ambas se saludan y se disponen a desayunar juntas. 

Rosa: ¿Cómo has amanecido hoy?

Adelaida: Mi artritis no me da tregua. 

Rosa: Después que te vio el especialista de rodilla, tenías claro el diagnóstico y los tratamientos.

Adelaida: Si, todo está bien. Sé que debo comenzar a hacer algunas cosas, pero…

Rosa: Te recuerdo que estás mucho mejor desde que comenzaste con las sesiones de  Kinesiología. 

Adelaida: Los dolores persisten y el médico dijo que no me movilice sola, porque me puedo caer. ¡Ese es mi miedo! 

Rosa: En la medida de mis posibilidades te puedo acompañar  cuando lo necesites,  pero mis horarios son limitados. 

Adelaida: Pensé sobre lo que conversamos días pasados. Sería bueno tener la asistencia de una cuidadora domiciliaria. No quiero terminar institucionalizada. 

Rosa:   Si estás de acuerdo me pondré en campaña para  buscarte una cuidadora domiciliaria. 

Adelaida: Sí, sé que podré contratarla porque cuento con obra social y percibo una pensión decorosa. Estaré acompañada y podré  hacer lo que me gusta.  

Rosa: Sí te conozco. Sé que no te gusta vivir aislada.  Un camino es cumplir con los tratamientos indicados para  superar el dolor y concretar  lo que te gusta hacer. 

Adelaida: Retomar pintura, eso es  lo que quiero hacer. Estoy leyendo mucho sobre técnicas y artistas. Mi proyecto es inscribirme en alguno de los cursos que se dictan en la ciudad para asistir a un Taller. Creo que tengo derecho a hacerlo.  

Sus pensamientos la llevan a analizar que no puede seguir viviendo sola, que conoce a poca gente y no tiene familiares cercanos en la ciudad para que la acompañen. Reconoce que sus  contactos con el afuera son limitados y que sólo cuenta con una sobrina que reside en Mendoza, con la que esporádicamente se comunica por teléfono. 

Rosa le ha comentado que en el Municipio donde viven, se está desarrollando el Sistema de Prestación del Programa Nacional de Cuidados Domiciliarios. 

Ella mediante una nota solicita el servicio de una Cuidadora Domiciliaria. El trámite tiene repuesta favorable  y se le concede una Cuidadora Domiciliaria.  

Luego de pasados algunos meses, la realidad de Adelaida ha cambiado. Se la ve recuperada, casi totalmente. Ha contratado a una cuidadora llamada Inés Villanueva.  Es  una muchacha de 50 años, quien la acompaña durante ocho horas, todos los días de la semana, desde hace siete meses.

Inés la asiste regularmente, controla su medicación, la acompaña para que realice  los tratamientos que necesita y se ocupa de que Adelaida se sienta libre para actuar.

Hoy es domingo, ha llegado Rosa de visita. Al verla tan recuperada, también ella se siente bien. 

Rosa: ¿Qué bien se te ve? 

Adelaida: Gracias a vos Rosa, he conocido a Inés.  Ella me acompaña en todo lo que necesito. Poco a poco se están espaciando mis dolores. Estoy saliendo de mi estancamiento. 

Rosa: Creo Adelaida que vos sos un verdadero exponente de muchas personas que creen que la vejez no es sinónimo de decrepitud. Estabas incómoda con esta vida de pasividad que llevabas y aceptaste buscar el camino indicado para solucionarlo. Tomaste una decisión acertada.

Adelaida: Estoy convencida que las personas de edad, por el solo hecho de serlo, tienen derechos. Esto puede sonar como un prejuicio, pero en todo caso, es un prejuicio positivo. 

Rosa: Sabía que cumpliendo las indicaciones médicas ibas a salir adelante. Estaba segura que la prevalencia de tus dolores artrosicos iba a disminuir por efecto de los tratamientos. 

Adelaida: Si. Los pude cumplir al pie de la letra gracias al acompañamiento de Inés. Ella se ocupó de que cumpliera no solo con la asistencia a las distintas terapias, sino también supo descubrir mis necesidades. Siempre me consultó para  tomar decisiones y colaboró para mejorar mi autoestima. 

Me  hizo comprender que convivir con mi enfermedad no era tan difícil como suponía. Tuvo siempre presente que yo como todos las personas mayores, somos sujetos de derechos, me ayudó a pelear contra los prejuicios  y lo más importante…me trató con amor. 

Rosa: Me hace feliz, lo que contás.

Adelaida: Es muy importante el trabajo que realiza. Ha fomentado actitudes positivas en mí, logrando que tuviera mayor conciencia sobre mis derechos.  

El diálogo es interrumpido por la entrada de Inés. Luego de saludar,  Inés se dirige a Adelaida. 

Inés: Pude conseguir algunos datos referidos a Talleres de Dibujo y Pintura para que puedas comenzar. Ya estás en condiciones para movilizarte y es importante que comiences a concretar tus sueños. Estoy convencida que tu  capacidad para aprender no está condicionada por tu edad. 

Ambas se concentran mirando las distintas opciones de talleres para que Adelaida comience a concretar  sus ilusiones.

Rosa nota el afecto mutuo que ambas se demuestran. Ha descubierto que la presencia de Inés ha cambiado la vida de Adelaida. Ha reforzado sus fortalezas y la ha ayudado a poner en marcha proyectos que estaban interrumpidos. La compañía de una profesional capacitada, ha incidido favorablemente en  ella.

También ve que ha logrado superar el concepto de “todo tiempo pasado fue mejor”,  porque quizá la forma en que ella percibía su enfermedad era solo una excusa, para quedarse en la zona de confort en la que se hallaba. 

Rosa está convencida que Adelaida hizo lo que tenía que hacer y que para evitar que fueran vulnerados sus derechos se ocupa de conocerlos y exigirlos. Ella ha tomado conciencia sobre sus propias capacidades y el aporte que puede  hacer a la sociedad. 

Rosa sabe que Adelaida es una persona mayor que vive en un mundo real. Es una de las tantas protagonistas que de a poco desentierran o cuestionan los prejuicios, procurando una mayor participación e inclusión social de las personas mayores.  

Rosa cree que este acontecimiento, es una fiel demostración de lo que se vive en la actualidad, un tiempo de transición donde se ha instalado una nueva imagen de la vejez en busca  de una sociedad para todas las edades.  Una sociedad en la que las personas mayores son verdaderos protagonistas en defensa de sus propios derechos. 

📌¿Qué dijo el jurado?

Primera Mención  “Mujeres protagonistas” (María Antonia Conti)

“Este texto permite al lector, desde lo literario, construir la subjetividad del personaje a medida que conoce sus detalles diarios, su pasado y su presente. Logra organizar, con escasos datos, toda la escenografía.

Se destaca también en el cuento el buen tratamiento del derecho a la atención domiciliaria para apoyo a la persona mayor en sus actividades.

Es interesante también cómo incorpora en el desarrollo del cuento la importancia de las relaciones horizontales, con amigos-colegas-vecinos que nos acompañan en la forma de afrontar la nueva etapa, que resulta feliz si es social y no en soledad”

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About Author

Soy sólo una chica (indómita) que lee y escribe. Formalmente: Licenciada en Comunicación Social y Periodista.

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