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Los cinco rostros de la unidad, o ese viaje circular

Hace un par de meses recibí de regalo el primer libro, (Gracias Vancouver Comunicación por este halago hecho Letras) de Valérie Gaillard, ciudadana de mundo y con una vasta biografía que pueden conocer en su sitio www.valerie-gaillard.com, Los cinco rostros de la unidad, que edita TOL Ediciones. Recuerdo haber participado del lanzamiento, a fines de 2017, aún cuando no lo tenía en mis manos. Si algo sentí mientras la escuchaba era (además de la emoción reinante, mucho de los asistentes fueron sus alumnos) su enorme sensibilidad, para nada entendida como debilidad, sino como el don para dar-se a otros. Y como en este mundo fast, todavía, existen  personas que se permiten frenar para conocer. Y conocerse (continuo aprendizaje).

Lo más interesante aún es que no busca denostar el mundo en el que vivimos. Es (casi) imposible salir de él, pero frente a este contexto busca habitarlo desde una nueva perspectiva, dada por la valoración del ser humano como tal, y de su interrelación con uno otro, con el contexto, consigo mismo, con sus virtudes, con sus defectos. Bajar varios cambios en este mundo 3.0, como mínimo, es un acto revolucionario. Y con beneficios a largo plazo. Habitarse (y saber habitarse) es, quizá, la clave. Enriquecer el mundo interior, para ayudar a que otros hagan lo mismo con el suyo. ¿Hay algo más lindo que compartir? Compartir-nos desde un lugar de integridad,  de completitud y plenitud es un acto de amor propio (y no por ello egoísta), y un acto de amor hacia el otro porque le quita responsabilidad en nuestro desarrollo personal.

Luego de este oasis, en plena Capital Federal y un día de la semana cualquiera, me hice el tiempo para sentarme a leer Los cinco rostros de la unidad. Aquí la autora expone, y explora, los cinco elementos (y sus distintas facetas) vinculados con la tradición taoista: Agua, Madera, Fuego, Tierra y Metal. Y nos invita a hacerlo a través de este relato encantador. “¿Por qué dirigir la atención a un modelo tan antiguo como los cinco elementos de la filosofía taoísta si lo que estamos viviendo es un mal tan moderno?…Antiguo y obsoleto no son lo mismo”. Me parece interesante destacar que en ningún momento Valérie menosprecia y descree de otros enfoques. Se trata de su perspectiva y su visión, y para ello cuenta sobre lo que más sabe, aquello relacionado con su formación. En tiempos donde parecemos especialistas en todo, una dosis de honestidad y  de humildad son bienvenidas.

Desde su punto de vista (uno entre mil), no existe el azar y tampoco el poder individual sino el reflejo de las fuerzas del universo y su permanente cambio. “Lo único permanente es el cambio”, frase atribuida tanto a Buda como a Heráclito. Más allá de discutir, o ponernos de acuerdo, sobre su autoría, la cita es bastante contundente: todo fluye. Y está en uno acompañar ese fluir. Al fin y al cabo somos, en cierta medida, energía. Valérie considera que los cinco elementos anteriormente mencionados se expresan en todo momento, en nuestra vida. A cada elemento se lo asocia con diferentes palabras y características. Se corresponde con un abordaje circular (y por ende vibracional y sensorial), más que de un extremo razonamiento (muy vinculado al pensamiento occidental). Se trata de ciclos y que frente a todo fatalismo (inútil) posible el fin de un ciclo es el principio de otro. Ad infinitum. En esta otra mirada posible (que aboga por el aprendizaje y la evolución), recurre a la descripción de diferentes terapias: Zen Shiatsu, Masaje Tailandés, Jahara. ¿Cómo vincularlas con Los cinco rostros de la unidad? Con la relación interpersonal entre terapeuta y receptor, que conforman un equipo. Un verdadero ida y vuelta. Al fin y al cabo, todo se logra en relación con otro/s.

En esta búsqueda  de valores más nobles y más sustentables, Valérie aporta una serie de anécdotas propias y ajenas para ilustrar los conceptos que aborda, una especie de proximidad hacia el lector. Las manos, como sucede en varias disciplinas, oficios y profesiones son parte central de su trabajo, una herramienta de acercamiento humano real para ayudar y colaborar con el otro. En este encuentro la generosidad es vital, permitiendo una transformación para quién recibe, pero también para quién da.

Este abordaje holístico, que considera al ser humano como una mente, un cuerpo y un espíritu, no se trata de un camino cerrado y mucho menos de una fórmula mágica e infalible. Se trata de un esquema vincular que nos interpela y nos interroga para avanzar. Es probable que sea una invitación para despejarnos de las capas (muchas veces autoimpuestas) y de las máscaras del ego que nos impiden conectar.

Para aquellos que aún no están en sintonía con la espiritualidad es una oportunidad para “bajarse” del mundo, un ratito y con voluntad, a fin de adentrarse en un viaje interior que requiere responsabilidad y trabajo consciente, pero que, irremediablemente, traerá consecuencias positivas también en eso que llamamos exterior. El mundo espera de nosotros nuestra mejor versión. Nos espera reales, menos exigentes. Y más humanos. Deseo que todos estemos en ese camino.

Lean libros.

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About Author

Soy sólo una chica (indómita) que lee y escribe. Formalmente: Licenciada en Comunicación Social y Periodista.

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