LITERATURA PARA RECOMENDAR

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Pensé que llegué a leer a Didion por casualidad. Paseando por una librería me atrajo mucho la tapa de “El río en la noche”. Tardé en ponerme a leerlo más de un año desde que lo compré. Y cuando lo terminé me di cuenta que había un camino invisible que me llevó hasta ella.

Tengo que confesar que esta novela me atrapó desde el comienzo. Durante los primeros capítulos, no pude parar de pensar en “Cumbres Borrascosas”. ¿Por qué? No sé. Hay puntos en común, pero no creo que se puede hacer un paralelismo. Sin embargo, en la primera mitad del libro mientras se describe el vínculo de Lili y Everett, Heathcliff y Catherine aparecían constantemente en mi imagen mental.

Siempre me llamaron la atención esas parejas que, a pesar de quererse, hacen todo para complicar las cosas. Y más llamativo es cuando los personajes cuentan lo que hacen, pero pareciera que no son ellos quienes toman las decisiones, sino que la vida “les sucede”. Pareciera que no pueden ir contra cierta naturaleza. Otra lectura posible es que, en verdad, lo que no pueden es cumplir con el mandato romántico.

En este sentido, el personaje de Lili Knight es clave porque es el ejemplo acabado de la mujer que no encaja: no es buena madre, ni buena esposa, ni buena anfitriona, ni nada se le da muy bien del todo. Una vez más, parece que las cosas “suceden” sin que ella intervenga. Se casa con Everett porque así lo marcaba el destino (¿?). Sostiene a la familia de su marido porque es lo que le tocó. Desfilan los amantes y las traiciones porque parecía inevitable. Nada parece dolerle del todo ya que las cosas, tan solo, pasan.

La soledad es un tema en “El Río en la noche”. La soledad en presencia de muchos, el no contar realmente con nadie y buscar en otros la posibilidad de llenar el vacío.

El paisaje de la familia adinerada y mediocre de Estados Unidos, también se ve en una lectura reseñada anteriormente en #LaChicaQueLee. El libro es “Manual para mujeres de la limpieza” de Lucía Berlín, donde describe mujeres que supieron tener alta alcurnia y la vida las llevó a situaciones de una profunda soledad. Y de nuevo: las cosas parecieran que suceden solas.

Didion describe una imagen de gente que no es ni demasiado feliz, ni demasiado triste, ni está demasiado enojada, ni es talentosa, ni un fracaso absoluto. La mediocridad es total y el calor aplastante. Cada familia está inmersa en ese sopor, con el río oscuro como escenario. El agua estancada, el paisaje típico del sur norteamericano y el éxito que no llega. La escritora muestra el desencanto de una sociedad que cree estar para más, pero sus talentos son tan bajos que lo único que pueden hacer es sentirse realizados con el bourbon y un vestido de 250 dólares.

Como dije al comienzo, me costó darme cuenta que yo no era un personaje más de Didion. No llegué de casualidad: mis lecturas, inquietudes y amistades del último tiempo hicieron que ella sea la escritora indicada de este momento de mi vida. A diferencia de Lili, quien no se hace cargo de sus decisiones, hoy veo un camino recorrido en mis gustos literarios. Igual no dejo de preguntarme ¿hasta qué punto uno es consciente de los caminos que toma? ¿O será que en la rutina nos dejamos arrastrar más de una vez por el río?

“El Río en la Noche” de Joan Didion fue editado por Editorial Fiordo y se consigue en casi todas las librerías del país.

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