LITERATURA PARA COMPARTIR

0

Secreta y la “otra sentimentalidad”

¿Puede una mujer escribir sobre la mujer que oscila entre sujeto y objeto? ¿Puede una escritora plantear la cosificación de la mujer, sin ser juzgada? ¿Es una osadía hacerlo? Sí, puede. Y si lo hace con la lucidez de Lucila Cornejo, bienvenida sea. Aún cuando no fuera lo políticamente correcto, la autora se anima a poner este pensamiento sobre la mesa con Secreta, su segunda novela. (En) un claro juego de palabras. El acto de pensar por nosotros mismos es, como mínimo, valiente.

Mercedes, la protagonista de esta historia no es ninguna heroína ni ninguna aspirante a princesa de cuentos de hadas. Es una mujer corriente (aún con las sutiles, y no tan sutiles, diferencias que puede haber, la identificación resulta un hecho), de 40 años y con lo que queda de una vida devastada. En su haber tiene: un abandono por parte de su marido que decide concretar su proyecto, otrora familiar, con su amante; un trabajo con olor a naftalina y con hábitos que parecen haberse quedado en el tiempo y que, por supuesto, detesta; unos hijos de quienes se hace cargo sola, como puede, desde hace años; un novio al que la une más la cotidianidad y la comodidad que el amor, y que oficia como cierta figura paterna para sus niños (sí, todos podemos ser más conservadores y tradicionalistas de lo que quisiéramos ser); un distanciamiento con su familia de origen. En fin, un panorama conocido por muchos. Y multiplicado en serie en la sociedad.

Ahora bien ¿Qué sucedería si, una mañana cualquiera y no tan cualquiera, donde la mente divaga y se apropia de una (a punto de hacernos estallar) un pseudo accidente de tránsito pone en crisis, aún más, nuestra vida en crisis? ¿Un verdadero “choque” del destino? A veces, no sabemos si las cosas nos pasan o nosotros les pasamos a ellas. Sea como sea, nunca estamos preparados para este tipo de encuentros. Pero, podemos animarnos y ver qué traen. Es probable, también, que si frente a nosotros aparece un sujeto que nos hipnotiza o, como mínimo, nos llama la atención, resulte difícil de escapar. Si a eso le sumamos que con toda su galantería nos salva en una noche para el olvido, nuestra idea de casualidad abre paso a la de causalidad. La decisión de obviar los atajos del “destino” resulta complicada. Una especie de pseudo Aladino, cual salido de la lámpara o de un auto importado en versión 2017, que aparece justo en ese momento en el cual algo tiene que ocurrir en nuestra vida, ofreciéndonos un cambio 360. Viéndolo así parece imposible de resistir, y esto parece ser lo que le ocurre a Mercedes,

💊Una dosis literaria (de) secreta: “…y además, ¿cuánto dura un instante cuando estamos desesperando? Lo que sí puedo asegurar es que en ese maldito día descubrí en mí una faceta peligrosa que me hizo guardar el cheque, sonreír, mirarlo profundo a los ojos…y acceder…Lentamente fui sintiendo cómo iba desprendiéndome de una piel para dejar al descubierto otra más brillante y afilada, casi como la de una serpiente…A pesar del odio, a pesar del engaño, a pesar de haberme tragado, aunque a medias, el cuento de la asistente, yo estaba dispuesta…Porque lamentablemente ya estaba, ya estaba adentro…Todo a fin de cuentas en esta vida es negociable…Ya había dado el paso, ya había cruzado la línea, así que llegado ese punto la verdad era que ni loca, por nada del mundo, estaba dispuesta a volver atrás”

Las páginas de Secreta se llenan de encuentros y desencuentros, ansiedades, apariencias, enigmas, traiciones, silencios, pactosconveniencias, supuestos, malentendidos, amores y pasiones. Y convierten a la lectora (y al lector ¿Por qué no?) en cómplice.

Si algo parece ser esta temporada, en la cual Mercedes se dedica a una actividad poco clara a la luz del día y de la vida, es un paréntesis en el tiempo. Este lapso le permite bucear sobre sus decisiones pasadas, sobre lo que quiere honestamente en su presente y en un futuro cercano; sobre la perseverancia de hacerle frente a un destino que parece inevitable y, por ende, perpetuo. Una especie de apertura para resignificar ciertas historias, para encararlas de otra manera o, al menos, para entender más conscientemente a la otra parte. Quizá sea el momento en el cual la mujer asume su rol de mujer, por completo, y se pone en un primer plano. Secreta nos interpela con nuestra propia moralidad, nuestra propia ética, nuestros conceptos de bien y de mal (o de correcto e incorrecto) y, sobre todo, con nuestra condición humana ¿Qué haríamos en el lugar de Mercedes? ¿Somos alguien con derecho a juzgarla? ¿Estamos capacitados para levantar el dedo acusador frente a otra vida y señalar los “errores” ajenos, pero no sabiendo hacernos cargo de los propios? ¿Somos todos más débiles de lo que quisiéramos ser? ¿Somos todos más estrategas de lo que nos gustaría? ¿Qué pasaría si nos ofreciéramos más vulnerables al mundo?

Lo interesante de la apuesta de Lucila Cornejo, en Secreta, es que se permite hablar, reflexionar y cuestionar el rol de la mujer desde la mirada femenina, sin dejar de lado un cierto grado de humor ácido que pone en jacque cualquier exceso de solemnidad y que nos anima a asumir nuestras propias tragedias cotidianas. 

Lean libros.

(AGRADECIMIENTO: A Kiako Anich por Secreta)
Share.

About Author

Soy sólo una chica (indómita) que lee y escribe. Formalmente: Licenciada en Comunicación Social y Periodista.

Leave A Reply