LITERATURA PARA PARTICIPAR

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El moderno Prometeo en Baires

Hace unas semanas me propuse jugar a ser turista en mi ciudad. Ir a recorrer lugares que sé que son hermosos, pero por un motivo u otro nunca son la primera elección a la hora de salir de paseo. Buscando ideas e inspiración para #LaChicaQueLee llegué a la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Ese edificio que parece salido de una película de ciencia ficción, hecho por Clorindo Testa y que contiene todas las historias en un mismo lugar.

Lo primero que me llamó la atención fue la apropiación del espacio: un kiosco azul horrendo instalado entre sus columnas principales se convirtió en el meme preferido de los habitantes de la FADU. Además es llamativo el acceso al edificio, la acreditación es poco ágil, pero, bueno, vale la pena.

Biblioteca Nacional de Buenos Aires. La Chica Que Lee

Los pisos que se pueden recorrer son el primero, el tercero y el quinto. Son hermosas la fototeca y la mapoteca. También sorprendente la cantidad de salas y espacios para exhibiciones que hay. Pude recorrer cuatro muestras muy originales y diferentes entre sí. Dentro de lo que pude visitar está la exhibición de caricaturas realizadas por Divito y la selección del Fondo Nacional de las Artes: 60 años, 60 libros. Por último, fui a la muestra El monstruo de Frankenstein un homenaje realizado para conmemorar los 200 años de la publicación del libro Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley.

El recorrido incluye la recreación de espacios imaginarios y reales: desde el laboratorio del Doctor Victor Frankenstein, hasta el living de la mansión que alquila Lord Byron en Italia y que fue el lugar donde Shelley escribió su historia con solo 18 años. Además hay un espacio donde se pueden ver películas clásicas de esta obra, y su impacto en la cultura pop: afiches, cómics, muñecos, envases de comida que evocaban al mítico monstruo.

El atractivo más grande que tiene la exposición son los libros. La Biblioteca Nacional muestra las obras originales en los que la escritora se inspiró para su novela. Textos científicos, filosóficos y literarios en las ediciones más antiguas que poseen. Además, también están los textos de los padres de Shelley: Mary Wollstonecraft y William Godwin. Su mamá publicó Vindicación de los derechos de la mujer, en 1792, siendo uno de los primeros textos feministas. Godwin escribió Investigación sobre la justicia política y su influencia en la virtud y felicidad de la gente, en 1793.

Para los amantes de las reliquias es entrar a un museo lector. Y para quienes estamos conectados todo el día, consumiendo redes sociales y creando nuestra imagen e identidad con recortes de cuerpos virtuales, la Biblioteca Nacional se transforma en la existencia física de Internet. Un lugar real, tangible donde existen todos los temas, todas las ideas, toda la información. Sus pasillos son buscadores, sus estantes páginas Web, cada libro un posteo. Visitar la Biblioteca Nacional no es superar la virtualidad, es caminar en la red.

Para quienes quieran saber más sobre la vida de Mary Shelley, y estén armando programas para veranear en la ciudad, les recomiendo ver la película Mary Shelley, de Elle Fanning antes de ir a la biblioteca (está en Netflix). La muestra estará hasta el 31 de marzo del 2019 y es gratis.

Bonus Track: el catálogo es precioso y no es caro. Les aseguro que van a querer llevarse ese chiche a casa. 

📌Epilogo: ¿Dónde leer a Margarita Segundo?

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