LECTORA INVITADA

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Las caras del conde Drácula

Desde hace un tiempo, tengo ganas de dedicar algunas columnas dedicadas a los “monstruos” de la literatura. Uno de los motivos es porque estas criaturas han fascinado al hombre desde que “el mundo es mundo”. Nos aterran y nos interpelan, algunos provocan simpatía, otros piedad. Hay excelentes historias de terror que fueron llevadas al cine, pero las historias de monstruos tienen un trasfondo más interesante aún. En definitiva estos personajes son una contracara de nuestra humanidad, esa que por momentos no queremos ver.  “EL” monstruo de Hollywood sin dudas es Drácula, y el libro es una verdadera joya de la literatura.

Desde ya les tengo que confesar algo: esta columna no va a poder abarcar todas las películas de Drácula. Según la página IMDB, el personaje apareció en 82 versiones para cine, tv y dibujos animados. Intentaré hacer un breve repaso por mis favoritos, para terminar comentando la versión más aplaudida por todos: la versión de Francis Ford Coppola.

Uno de los “Dráculas” más icónicos es el que interpretó Bela Lugosi,en 1931, y hay que decirlo: lo recordamos más por el “disfraz” que nos dejó para Halloween, que por su calidad artística. Christopher Lee (prócer de monstruos si los hay) lo interpreta por primera vez en 1958, y luego hizo dos secuelas: en el 1968 Drácula vuelve de la tumba y en 1970 El poder de la sangre de Drácula. Desde los 90’s hubo versiones en tono más terrorífico gracias al auge de los efectos especiales por computadora. El 3D y la necesidad de más sangre, envalentonaron a muchos directores y sus remakes nefastas.

 

No quiero dejar de mencionar una versión cinematográfica que considero excelente: Drácula, muerto pero feliz, del genial Mel Brooks. Una parodia que, sin quererlo, lo despega un poco de la temática “monstruos”, para enmarcarlo en el género “vampiros”. Podemos pensar que uno contiene al otro, pero la realidad es que hoy los vampiros son una mitología aparte y encuentran en Bram Stoker una paternidad no declarada.

En el 2014 se estrenó Drácula Untold, que mezcla efectos y un giro al cuento. En plena crisis de las historias originales, nos acostumbramos a títulos como “La verdadera historia de…“. Así nos enteramos que en realidad Maléfica era buena, Blancanieves era un soldado y Drácula era un gobernante bondadoso al que le mataron el hijo.

Como decía antes, enmarcar a Drácula en el género monstruos es un poco tirado de los pelos, ya que los vampiros tienen un fuerte imaginario ya construido. La etiqueta forzosa de “monstruo” tiene más que ver con los orígenes y las clasificaciones del cine clásico de Hollywood. Hoy llamar “monstruo” a este personaje pareciera no tener mucho sentido. Incluso porque en los últimos 20 años, los vampiros están muy vigentes en la literatura. Desde el erotismo de Anne Rice hasta la onda naif de Crepúsculo, todos tuvimos contacto, de una u otra manera, con la “moda” de los chupasangres.

Sin embargo, Drácula se distingue como libro y creo que el mérito ahí es de Stoker. Este escritor irlandés, licenciado con honores en matemática y ciencia, era amigo de Oscar Wilde, Conan Doyle, los Shelley’s, Liszt, entre otros. Puede decirse que era hijo de “un clima de época”, donde muchos compartían intereses y los grupos de amigos salían de tomar cerveza, matarse de risa y producir grandes colaboraciones literarias. En esos círculos de “mala yunta” es dónde surge la pregunta por el hombre, su costado más oscuro y sus miedos. Al final del día… ¿Quiénes son los verdaderos monstruos? Bram Stoker nos presenta un protagonista enigmático, atemporal, asesino; que hipnotiza animales, juega con la mente de los humanos y controla la tempestad. Lo siniestro y lo sobrenatural desatan el conflicto, y los humanos prueban su coraje mientras que, al mismo tiempo, muestran sus miserias.

Para cuando Francis Ford Coppola lleva al cine esta historia, en 1992, ya era un consagrado por la saga de El Padrino y películas como Apocalypse Now. Pero más allá de lo “políticamente correcto” que es tirarle elogios, esta versión tiene buenas actuaciones y escenas increíbles. Gary Oldman se lleva los aplausos y es el protagonista de imágenes bellísimas. Las mil y un caras del conde: joven y viejo, enamorado y enojado, gracioso y deprimente. Los juegos con las sombras en el castillo son un gran recurso y el vestuario es imponente.

¿El pero? La historia de amor. Se entiende lo atractivo que es agregar esa variante al guion, pero me pregunto: ¿con qué necesidad? Lo peor es que la historia romántica quedó instalada en el imaginario, hasta el musical de Cibrian usa este giro en la obra de teatro, y muchas personas creen que esto es lo principal de la trama. Por esto es que los invito enfáticamente a leer el libro. El mismo es una obra maestra y no tiene ningún giro amoroso. Es una historia excelentemente contada, y que pone el acento en la amistad y la camaradería. El monstruo, en este caso, es una excusa para hablar de lo que une a un grupo de personas diferentes detrás de una causa. Los diálogos entre Mina, Van Helsing, Harker, Seward, Holmwood y Quincey P. Morris son maravillosos y emotivos; llenos de heroísmo, y dejan al lector con ganas de que la historia no se termine. Por todo esto es difícil no preguntarse ¿por qué la historia de amor? Existen miles de teorías y mitos sobre la filmación de esta película. Yo me inclino a creer que es más un capricho del director.

En cualquier caso es una gran película para ver, pero vuelvo a insistir con la lectura del libro. Al principio tarda en enganchar al lector porque hay mucha descripción, y la acción demora en llegar. Pero a medida que las páginas pasan, la intriga envuelve todo y uno no deja de fascinarse con cada personaje. Y el vínculo que se teje entre ellos te invita a pensar en la amistad, el trabajo en equipo, y lo que significa ser noble. Drácula es un clásico que debería ser releído una y otra vez, ya que es de esas historias que se te meten en el cuerpo: te sacan lágrimas y sonrisas, te tiene en tensión y te despierta un apetito voraz por la lectura.

Después de todo, todos tenemos algo de vampiro cuando queremos exprimir hasta la última hoja de un libro.

📌Epílogo: ¿Dónde leer a Margarita Segundo?

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 (imágenes: Google)
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