LECTORA INVITADA

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Visita a la Feria del Libro del Futuro

Hoy voy a la Feria del Libro. Estoy contenta porque voy a la feria desde que tengo uso de razón. Todos los inviernos iba con mi amiga Laura y corríamos por los pasillos del predio hasta caer rendidas en el buffet. Con un tostado de por medio, hacíamos el recuento de tesoros: libros, globos, bolsas, cuadernos, lapiceras. Hoy quedamos en que nos encontramos en el portal de El cementerio de los libros olvidados, pero me imagino que la voy a tener que esperar un rato. Ella siempre da vueltas sola por la biblioteca de las hermanas March.

A las 14.00hs en punto conecto mi celular a los anteojos de realidad virtual y entro. ¡Todos los años está la misma cola infernal! Antes era para sacar las entradas, hoy es para saber qué nuevos universos agregaron al listado para visitar. Siempre sé cuál va a ser mi itinerario: arranco por El Cementerio de los libros Olvidados, de Zafón porque se llena de gente y quiero encontrar alguna joya primero. Todos buscan el libro de David Martin con su nueva religión, pero yo me conformo con alguna de las novelas de Julián Carax. No pido mucho en ese sentido, solo poder encontrar uno, y descargar la versión de lujo con ilustraciones exclusivas.

La Bella y la Bestia

Después voy a ir a la primera biblioteca que quise visitar en toda mi vida: la del castillo de La Bella y La Bestia. ¿Cómo no visitar ese salón de techos altos, bien luminoso y donde se respira romanticismo? Ahí donde por primera vez Bella miró con otros ojos a Bestia. Donde se encuentran títulos vaya a saber uno de que autor o país, porque jamás quedó claro en dónde reinaba la Bestia! El dibujo siempre me hizo acordar a la Biblioteca de la Abadía de Admont en Austria. Y ahora que lo pienso, ese podría ser un buen destino si llego a ganar el concurso de la Feria del Libro de este año.

Abadia de Admont

La competencia de la Feria del Libro fue una de las mejores ideas desde que decidieron cambiar el formato en el 2019. En plena crisis del libro del papel, los organizadores crearon una feria de realidad virtual donde podés ingresar en tus bibliotecas favoritas. Arrancaron replicando los edificios físicos existentes. Por primera vez, todos pudimos conocer las mejores bibliotecas del mundo: la pública de Nueva York, la mítica y moderna de Alejandria, en Egipto; o incluso el Vaticano estaban a un click de distancia. Con los años sumaron las imaginadas por autores famosos y son hoy las más convocantes. Un Disney de los libros con todas las letras. El concurso fue la idea para acercar  lectores a las editoriales, librerías y bibliotecas del mundo. En cada realidad se esconden libros que son los nominados a libros del año. Todos los visitantes que encuentren los tomos en dorado, ganan un viaje a la librería del mundo que elijan. Todos los años participo, veremos si hoy tengo suerte.

Librería de Lello Oporto

Para el final del recorrido me guardo dos platos fuertes: una librería real y una de fantasía. La primera es la Librería de Lello, de Portugal. Más allá de que tiene ediciones preciosas de todos los clásicos, el edificio en sí mismo es una obra de arte. Su escalera de madera, su vitreaux en el techo y su fachada la hacen única. Pienso que ahí puedo conseguir varios libros viejos que son difíciles de rastrear. 

Por último voy a visitar la biblioteca del castillo de Morfeo, en The Sandman. Encontrarme con su bibliotecario Lucien, para que me cuente anécdotas de Yeates y me guíe a través de ese lugar verdaderamente mágico. Esos estantes que reúnen todos los libros escritos o imaginados en sueños. La biblioteca más grande del mundo, ya que los sueños son infinitos, y que Neil Gaiman ofrece para deleite de más de un psicólogo.

The Sandman

Cada libro encierra un mundo, y por eso los mundos posibles son millones. Atravesar un portal, jugar con la imaginación y animarse a lo desconocido siempre fue la consigna de la Feria. En una realidad de archivos y descargas, de textos y mensajes en 3.0, las herramientas tecnológicas son aliadas y el objeto sigue fascinando más allá del pesimismo del mercado. Por suerte la mente humana es más fuerte y creativa de lo que creemos. Siempre genera nuevas maneras de contar, nuevos puntos de encuentro. Superamos la fobia a lo digital y ahora somos más ricos intelectualmente, más informados, más cultos, más felices. Porque lo superamos… ¿no?.

El final de mi recorrido está marcado por la tecnología misma. Se acaba la batería en el celular y me saco los anteojos de realidad virtual. Contenta con la visita a lugares increíbles, ansiosa con investigar mis compras y descargas. La emoción es la misma que cuando era chica, solo cambié el buffet por el sillón de mi casa. Me despido hasta el año que viene, preguntándome qué se les ocurrirá para la próxima edición y tratando de imaginar que nuevos mundos quedan por conocer.

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