LECTORA INVITADA

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Girlboss: Mucho ruido y pocas nueces

Llegamos al mediados de abril y ya agotamos todas las series de moda. Liquidamos La Casa de Papel y Merlí, y bajoneamos ansiedad buscando en los últimos estantes de Netflix. Como el tiempo en la vida es valioso, el posteo de este mes pretende brindar un servicio preventivo. Por eso hoy quiero comentarles una dupla libro vs serie difícil: Girlboss, texto de Sophia Amoruso reversionado en clave adolescente por la productora de la bendita plataforma multimedia.

Para empezar es importante decirlo: Sophia Amoruso es uno de esos personajes que fascinan porque es de las que lograron cumplir el sueño americano. La chica de clase media baja, que no encaja en los parámetros establecidos, supera sus propios fantasmas para crear una marca y hacerse millonaria. Con esta breve descripción… ¿¡¿Quién no va a querer comprar el libro Girlboss?!?

Este recorrido en la vida y en el trabajo de Amoruso, detalla los pasos que dio para construir su empresa Nasty Gal y al mismo tiempo encontrarse a sí misma. Probablemente lo más interesante del libro es su honestidad brutal: ella deja en claro que no quiere ser un ejemplo de nada. Su libro no es un manual de negocios, ni le interesa ser catalogada como ejemplo del feminismo. Habla desde su visión única y egoísta del mundo. Señala el trabajo personal, el esfuerzo colectivo y de aprender a seguir tu instinto. Tiene un tono soberbio que la aleja del “motivador empático”. Sin embargo cada tema que toca abre una pregunta nueva ¿Y qué mejor que eso, para activar la mente de alguien con hambre de gol?

El problema en el traspaso del libro a la serie es que entre un soporte y otro hay un abismo, y muchas veces no basta con solo poner vestidos lindos para mantener a una chica interesada.

El primer error es hacer de una historia verídica, una novelita rosa. Mientras que el libro Girlboss es una guía de los pasos que llevaron a su autora a aprender algo en la vida, la serie bien podría ser una cruza entre Dawson’s Creek y un manual de emprendedores. El novio, la amiga, la familia todos elementos anecdóticos que Netflix usó (supongo) para hacer llevadero algo, que no necesitaba más fuegos artificiales. De hecho es llamativo cómo la plataforma, que tanta cancha tiene para realizar series documentales, no se dieran cuenta desde el principio cuál era el formato ideal para esta historia.

Otro serio problema es la construcción de Sophia como personaje. Nada de lo que se ve en la serie tiene que ver con el libro. Sí se supone que ambas son rebeldes, con actitud anti-sistema, medio punk. Pero mientras en el libro habla una persona agradecida y capaz de detectar el talento de la gente, en la serie grita (todo el tiempo y de manera desmedida) una piba con cero registro del otro. A lo largo de 13 episodios la protagonista se dedica a maltratar, con y sin razón, a todo su entorno ¿Por qué? Porque sí, por su supuesta rebeldía, porque es su forma de relacionarse con el mundo, porque le da la gana o porque le da fiaca involucrarse realmente con alguien.

La palabra compromiso es la clave del libro, y brilla por su ausencia en la serie. No es casual que la misma haya provocado el desencanto y hayan decidido cancelarla. Si se trata de batallar el aburrimiento, es preferible revivir Pasión de Gavilanes o agarrarse los dedos con una puerta. Pero la verdadera recomendación que este humilde espacio puede darles es: no pierdan el tiempo, vayan directo al libro. No es lo más apasionante que van a leer, pero al menos no se van a sentir estafados.

📌Epílogo: ¿Dónde leer a Margarita Segundo?

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 (imágenes: Google)
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